miércoles, 7 de abril de 2010

Uuuuy que me huele mal...

Hola a todos,
  Esta vez voy a hablar un poco sobre las partidas que estoy dirigiendo en Dark Heresy. Actualmente estoy con "Esclarecimineto", pero antes de llega a ella he dirigido las dos introductorias: "A Sangre y Fuego" y "El Filo de las Tinieblas" y además en este orden. Bien, en realidad no tenía pensado dirigir Esclarecimiento pero como si quiero dirigir las aventuras de "Purgad al Impuro", pues he creído interesante jugarla, ya que es el nexo ideal entre las introductorias y esta minicampaña. El caso es que tengo a mis jugadores en un Rango 3 de experiencia (los personajes avanzan según la experiencia gastada hasta un máximo de Rango 8) y Esclarecimiento no es para estos rangos, sino para personajes recién generados. El problema está solventado (más o menos). Bueno a lo que vamos... aunque primero he de avisar,  

SI EL QUE LO LEE ES UN JUGADOR DE DARK HERESY, QUE DEJE DE LEER PORQUE ESTA ENTRADA DESVELA PARTES DE LA AVENTURA.

  Supongo que se ve bien. Bueno, pues tras un salto sin problemas de tres días por el Inmaterium, en un carguero desviado expresamente para el traslado de los Acólitos (y la consecuente mala leche de dicha tripulación) llegan a Iocanthos, un planeta feudal en medio de la Demarcación de Golgenna.  Los Ácólitos desembarcan en Puerto Amargura y tras hablar con el delegado del Vicecónsul, se van (no sin un par de problemillas) hacia la zona Imperial siguiendo a un baqueteado querubín. Antes de cruzarse con un loco en las calles de Puerto Amargura, uno de los Acólitos (el ex Guardia Imperial Drack) se da cuenta de que el grupo es seguido... pero no le da demasiada importancia. El encuentro con el loco fue breve pero intenso. Un loco se les cruzó en medio del camino, los Acólitos se quedaron mirándolo y en ese momento 6 aborígenes con palos y machetes se les echaron encima. Lazerus (un forajido de Sephenis Secundus) lo arregló rápido descerrajando un tiro en toda la cabeza a uno de los asaltantes. Rápidamente Tybalt (Zankos) activó sus poderes psíquicos dejando a tres asaltantes fuera de juego. El resto huyó. Los Arbites llegaron y educadamente, tras conocer la naturaleza del grupo, "arrestó" al que disparó. El resto siguió al querubín sin mas contratiempos hasta el bastión Imperial. Dentro de las lujosas estancias les esperaba un acólito de mayor rango, el cual se disgustó sobremanera al ser informado por otros (un mensaje del ayudante del Vicecónsul) de la situación de Lazerus. Rápidamente dio órdenes y fue en persona a sacarlo de la cárcel, no sin antes abroncarlo delante de todo el mundo y aplicarle un recordatorio de quién es y para quién trabaja. El resto hasta el final de la sesión fue intrascendente. 

  En esta sesión, a parte de que se me incorporó a la partida un jugado más tarde que el resto y me faltaba otro, se dió la situación del tiroteo. La forma de solventarla estaba contemplada en el escenario, pero creí oportuno hacerla más ostentosa y sobretodo aplicar un castigo físico al Acólito.  Reconozco que el jugador que lo llevaba, lo estaba interpretando bastante bien. En resumen, me pareció una sesión agradable.

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