martes, 6 de marzo de 2012

Guerras Ofíceas, Sesión 4






  Tanto la investigación como la tensión de la misma pasó factura al grupo de Acólitos tras comprobar que en esa sección ya no quedaba nada más por revisar. Por ello se retiraron todos a sus camarotes… excepto Ignace Cromwell, el Arreglador, que se quedó en la entrada a toda la sección junto con la mesa recuperada de dentro. Su intención era mantenerse despierto y vigilante para que esa prueba no sufriese ningún daño. Aún con la ayuda de estimulantes, Ignace, cayó dormido.

  Todos durmieron a pierna suelta hasta que un repentino ruido de metal fracturándose y una sacudida fuerte los trajo del Reino de los sueños. Los acólitos que se encontraban en sus camarotes tuvieron varios problemas menores como caídas de la cama, contusiones por golperarse con la pared y cosas así… excepto, como no, Ignace. El Arreglador dormido sobre la mesa, tuvo un brusco despertar cuando escuchó el rechinar del metal, algo parecido a una explosión cerca y sintió como un aire le succionaba hacia el templo, con cada vez más fuerza. Tubo que decidir entre su vida y las pruebas, optando por su vida y sobreviviendo por muy poco a una exposición al vacío y a la falta de oxígeno[1]. Tras el desconcierto inicial, la alarma de descompresión y las puertas cerradas, cuando todo estuvo bajo control de la tripulación de la nave, los Acólitos pudieron salir de sus camarotes e intentaron informarse de la situación, para ello, Buscabrujas Calixiano Callidon, junto con dos veteranos GI Drack y Weaver, fue al puente de mando de la Redemption III. Intentó entrar pero fue despachado sin tener ningún tipo de explicación. Indignado volvió a sus aposentos esperando la llamada del Capitán. En el puente de mando, antes de que fuera despachado pudo ver mucho ajetreo y movimiento, varios rostros de servidores y oficiales bañados con luces ámbar y rojas… algo no iba del todo bien.

  Tras media hora o así, todos los acólitos fueron llamados a los aposentos privados del Capitan. En ellos se encontraba el y el Astrópata. La conversación que se dio fue tensa y larga. Primeramente fueron informados que justo antes de llegar al final del trayecto antes del punto de aprovisionamiento, que no de final, se materializó una Tormenta de Disformidad demasiado cerca de la nave y la Navegate tuvo serios problemas para salir de la misma… cosa que consiguieron, no sin daños y pérdidas en la tripulación. Ahora mismo la nave estaba en el Espacio Real a dos días de viaje de Los Tronos, un sistema planetario en posesión de los Tecnosacerdotes y que por tener daños en el sistema de comunicación, no les era posible informar de su llegada… así que inevitablemente la nave, tras ser detectada, sería abordada por las tropas de defensa del Sistema. Así pues les pedía que mediasen ellos con los elementos que llegasen a la nave. Y por último, les informó del grave estado de salud de su compañero. Por parte de los Acólitos preguntaron directamente al Capitán si tenía conocimiento de la existencia de esa Secta. El avergonzado y con rabia en la mirada, les respondió que hubo un conato de vuelta de La Mancha de la Familia[2] hace unos años, pero que fue erradicado. Le preguntaron y le enseñaron todas las pruebas que tenían sobre el templo y el capitán se defendió asegurando que esa era la razón de por qué estaba toda esa sección aislada y de su negativa a que investigases. Aceptó que no fue realmente erradicado y que ese aislamiento no era tan hermético como pensaba. Por último, negó conocer nada sobre la Incertidumbre Dentada. Casi al final el Senescal interrumpió la reunión informando de la finalización de las reparaciones preliminares y la necesidad de llegar a puerto con dársena estanca para poder arreglar decentemente todo.

  Tras día y medio de viaje, ocurrió lo presagiado por el Capitán, la nave fue abordada por las fuerzas de defensa de Los Tronos, Tecnosacerdotes Pretorianos dispuestos a defender el sistema frente a cualquier tipo de amenaza. La presencia de los mismos amilanó a los Acólitos. Tras un breve intercambio de información con el Aduanero, se dio permiso a la Redemption III atracar en un muelle de reparaciones y de desembarcar a los pasajeros. Pero solo se obtuvo permiso para estar en la base estelar del anillo exterior de Los Tronos.

  ¿Conseguirán recuperar a su compañero? ¿Fueron aceptadas las explicaciones del Capitán? ¿Estarán en Los Tronos más tiempo del estrictamente necesario?

Capítulo 3                                                                                                               Interludio


[1] Vamos, que quemó un Punto de Destino.
[2] Así es como se conoce el Culto depravado que se ha dado en las naves.


0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada