martes, 2 de octubre de 2012

Guerras Ofídeas, Sesión 6






  Los acólitos pasan la noche encerrados en el zulo y a la mañana siguiente una sorpresa les esperaba en la puerta: cuatro Arbites y un Sargento que mediante una Placa de datos con su perfil y foto y gestos, les invitaban a seguirles. El problema del idioma se agudiza de forma que la situación se tensa y en el momento que parecía que la violencia iba a hacer acto de presencia, Escarlata y la autóctona puesta bajo la “vigilancia” de los Acólitos, aparecen y ésta hace de traductora de forma que queda patente que son invitados a una audiencia con el Gobernador Fang. La llegada al Munitorum presentó para los Acólitos la oportunidad de observar la seguridad de las instalaciones. Vieron una doble valla metálica de tres metros de alto con un alambre de espino en la parte superior y a determinados tramos una cámara de seguridad activa. También vieron varias Torres metálicas de vigilancia. Los efectivos que se encontraban en la vigilancia eran milicianos de la Fuerza de Defensa Planetaria (FDP). Esta valla envolvía cuatro edificios, dos de ellos con claras marcas y disposiciones militares y los otros dos completamente diferentes, uno de ellos alto y lleno de gárgolas y símbolos del Imperio, de piedra y plastiacero, típico prefabricado del Monitorum junto con las oficinas del Adminstratum. El otro más bajo, menos profuso en ornamentos y con las claras señales del Ministorum. También pudieron constatar lo que vigilaron y escucharon durante la noche, la presencia de tres Sentinels patrullando el perímetro.

  Fueron acompañados hasta la entrada del Monitorum y ya en la puerta, un Funcionario les pide identificación. En este momento, la identificación utilizada por Callidon fue la máxima autorización, cosa que hizo palidecer al funcionario y habilitarles acceso rápido al despacho del Gobernador Fang. Éste se encontraba en la cuarta planta, un despacho no muy grande y que en otra hora debió ser un lugar espaciado y de reposo pero ahora se encontraba casi abarrotado con tres mesas, varios archivadores, zonas con dos cogitdores con litopantallas y casi en el centro un Hololitos grande con una representación del planeta y las zonas de combate. El Gobernante Fang, con su uniforme de Comodoro, se encontraba al lado del holograma mirándolo detenidamente. Al lado de él se encontraban dos escribas y al lado del escritorio de trabajo había una persona que atrajo las miradas de todos los Acólitos. Era un hombre alto, delgado, de mirada torva y sobretodo con un rictus en la comisura de la boca que podía erizar el vello de la nuca de todo el que lo mirase.

  La aparición de Tybalt en la sala hizo que se llenase de una tensión solo perceptible por ambos psíquicos y por hombres más sensibles, como Callidus y recientemente, tras recuperarse de las graves heridas sufridas, por Ignace. La tensión se agudizó durante la pequeña entrevista que tuvieron y a la que Tybalt casi no prestó atención y tras una mirada directa a Ignace, el astrópata soltó la conexión y lectura de toda la estancia mientras Ignace soltaba un grito de dolor y Piter deVries le miraba asqueado. Antes de llegar a este final, Callidon, Titus y el resto de acólitos tuvieron una breve entrevista y no sacaron en claro mucho: que llevaban dos años de luchas con un rebelde, que aun siendo aceptados en mis dominios por ser unos sirvientes de la Inquisición, les pidió que le diesen los motivos de su estancia. En ese momento Tybalt se resistió al escáner de deVries e informó que seguían las pesquisas sobre un efecto poco conocido, la Estrella Tiránida. En este momento es cuando Ignace chilló.

  Mientras salían del edificio y al terminar de recuperarse, Ignace pensó ver que una parte de la pared cerca de la entrada no estaba… y al volver a mirar, tras el pinchazo de dolor de cabeza, no vio ese hueco. Salieron del edificio, Tybalr notó que la cúpula del Astrópata no estaba ya cubriéndoles, entonces probó a ocultar las comunicaciones con ruido blanco… pero apareció una situación especial. De repente todo el entorno cambió: los edificios no eran rectos ni grises sino sinuosos y obscenos, las calles de colores aterciopelados rosas enfermizos, las gárgolas se transformaron en cuerpos híbridos entre mujeres y bestias y el color de la luz era violáceo. Fue un segundo y tras este segundo volvió todo a la realidad, pero bastó para que la gente entrase en un estado de miedo y terror fuerte. Uno de los Sentinels empezó a disparar a diestro y siniestro pero fue rápidamente neutralizado por los otros dos Sentinels y la ayuda disimulada de Tybalt.

  Esto fue suficiente como para que Ignace vuelva al interior de Monitorum y revisar la pared. Consiguió encontrar un pequeño panel muy disimulado y detectó un ascensor. Tras el alboroto de fuera, todos consiguieron entrar en el edificio y con rapidez se introdujeron en el ascensor, el cual les llevó a un pequeño corredor subterráneo. El ascensor solo era de bajada y al otro lado del pasillo, una puerta de iris cerrada y con un acceso biométrico. Tras enfrentarse con dos milicianos que bajaron, consiguieron abrir la puerta en iris con funestos resultados para el Sabio Titus. Al abrirse la puerta, se activó un servidor pretoriano que llenó de balas de bolter pesado el pasillo e impactando en varias ocasiones a Titus sobreviviendo milagrosamente aunque quedando muy maltrecho. Los disparos rápidos y certeros de Callidus salvó al resto del grupo de una segunda andanada ya que destruyó la cabeza del Servidor de Combate.

Ahora se encuentran encerrados en una sala bajo tierra… en un lugar donde los registros imperiales no identifican dicha construcción subterránea…
¿Cómo saldrán de allí? ¿Qué hace ese lugar bajo el Monitorum? ¿Qué vio el Astrópata para ser tan expeditivo?

Capítulo 5                                                                                                            Capítulo 7-1


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