jueves, 6 de marzo de 2014

Guerras Ofídeas. Encuentro

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    Los pasillos de la barcaza Imperator Gloriae estaban iluminados con una gran cantidad de luces químicas y estaba llenándose de actividad. Hacía dos horas que habían salido al espacio real tras atravesar la Puerta Estelar y la rutina hacía necesario una revisión de todos los sistemas. El capitán de la barcaza, un experimentado comandante de la Armada imperial, estaba pidiendo informes de estado desde su trono de guía en el Puente de Mando y todas las secciones estaban respondiendo adecuadamente. Dentro de los hangares, que normalmente solía llevar los elementos de despliegue y las máquinas de guerra astartes, esta vez llevaba solo una thunderhawk y una parte del hangar se había acondicionado adecuadamente para la estancia de un dreadnought, cosa que aun siendo relativamente normal, lo que ya no llegaba a recordar este vetusto capitán de navío era que el lugar se acondicionase como si fuese el espacio de trabajo de un oficial y que existiese un sistema de comunicación conectado directamente a la máquina, para que su habitante pudiera estar en comunicación con cualquier persona de la nave y ya menos aún, que el habitante del sarcófago del dreadnoght fuera el oficial en jefe de los kill-teams que se encontraban a bordo.

    El sargento Agamorr fue el primero en presentarse a esta misión cuando fue presentada en la Fortaleza. Su experiencia en el Pecio espacial Ocaso con la célula de la Inquisidora Lillith le dejó marcado física y emocionalmente, tanto como que pudo ser recuperado su cuerpo justo antes de la destrucción del pecio por la actuación de esta célula. Su cuerpo estaba gravemente dañado, tenía heridas graves y miembros congelados pero él estaba en estado de hibernación y las decisiones tomadas por los acólitos en los últimos momentos facilitaron su rescate. Por todas las acciones en combate que había llevado a cabo el hermano sargento y sobre todo por su actuación en el pecio, el Capítulo consideró que si se estabilizaba y recuperaba la consciencia, sería bendecido con el enterramiento en un venerado dreadnought, en Perdición de los Xenos.

    Agamorr sufrió para que esos acólitos pudiesen sobrevivir y dejar el pecio, luchando contra una cantidad importante de elfos oscuros. La noticia de la supervivencia de todos ellos le llenó de orgullo porque significaba que su misión se cumplió correctamente y además despertó la curiosidad sobre sus destinos. Cuando los conoció eran un grupo novel de acólitos y ahora uno de ellos se presentaba como Interrogador y era el jefe de la misión. La otra razón que le empujó fue que el objetivo final de la misión consistía en buscar y eliminar toda la amenaza eldar oscuro que pudiese existir en la zona limítrofe entre el Sector Calixis y el Halo de Estrellas. Las órdenes secundarias eran que debían actuar de soporte a la célula acólita pero sin dejar de perder de vista el objetivo principal.

   Quizás por eso en la barcaza y bajo su mando, había 3 kill teams y equipo suficiente como para mantenerlos operativos tras tres meses de operaciones ininterrumpidas y se le había asignado un segundo oficial con capacidad ejecutiva, el Sargento Deverius, un Puño Imperial.

    Agamorr ya se encontraba en su puesto en el hangar cuando llegaron las alarmas de salto. Mentalmente dio las órdenes necesarias para ponerse en contacto con el CapitánVorkosig.

---Capitán, ¿Todos los sistemas e informes son correctos? ---El comunicador aumentaba la sensación de artificialidad de su voz y todavía no se había acostumbrado a ese sonido.

---Hermano Agamorr, todos los sistemas y las diferentes secciones de la Imperator Gloriae está en plenamente operativa tras el paso por la Puerta estelar. ---El Capitan sonaba seguro y eficiente, sin ningún atisbo de duda en el tono de voz. Se notaba que estaba acostumbrado a dar órdenes y a la presencia de astartes.

---Muy bien, felicite a la tripulación. Otra cuestión, ¿tenemos las coordenadas de contacto con la Redemption III?

---Hasta el momento no tenemos contacto de ningún tipo, nuestros astrópatas están despertando y todavía no es recomendable forzar su actuación.

---Muy bien capitán, cuando tenga cualquier tipo de información respecto a ese asunto, no dude en ponerse en contacto. El Dios-Emperador provee.

   Se escuchó la respuesta ritual y el sonido de corte de la comunicación retumbó dentro de los oídos de Agamorr, la exposición al vacío provocó muchos daños porque la servoarmadura estaba bastante maltratada por los diferentes ataques que soportó en ese fatídico combate, pero no perdió el oído. Los ojos y nariz se congelaron y necrosaron rápidamente por la existencia de una microfisura en el casco pero se salvaron sus oídos al autorrepararse gracias al Dios-Emperador. Tras la recuperación y la decisión de su enterramiento en el sarcófago de éxtasis, se decidió conectar los nervios ópticos que quedaban sanos con los sensores visuales de la máquina y el audio también fue conectado directamente a los nervios, aunque los tímpanos quedaron sanos.

   Unos segundos después conmutó el sistema de comunicación para ponerse en contacto directamente con el Sargento Deverius. No tardó más de varios segundos en responder con voz calmada, suave y grave.

---Honorable hermano, ¿Qué desea? ---Siempre conciso, Deverius nunca malgastaba palabras ni tiempo.

---Hermano Sargento, tengo dos tareas que necesito que realice antes de encontrarnos con la célula de la Inquisidora Lillith. La primera es que defina adecuadamente dos grupos de kill teams, uno de ellos con la idea de ser desplegados en todo momento y que serán los que se encuentren bajo el consejo del Interrogador Callidon y sus compañeros. Este grupo tendrá autonomía de decisión en las misiones de campo, aunque el Interrogador les acompañe y responderán solo ante mí. El segundo equipo, estará bajo sus órdenes y quiero que seáis tanto una fuerza de refresco como de acción rápida y directa si hay contacto con eldars oscuros. ---Era una decisión muy meditada, necesitaba satisfacer todos los objetivos y a priori tenía suficientes elementos de campo como para realizarlo.

---Venerable, ¿considera adecuado que el hermano Angelion se ubique en el segundo grupo? ---La pregunta se realizó con tono neutro, pero tenía una intención clara, Deverius estaba evaluando posibilidades.

---Muy acertada decisión, ---el timbre de la voz, aunque estuviese distorsionado por la estática y la comunicación por radio, dejaba clara la satisfacción por la sugerencia ---Angelion, como buen hijo de Lion El’Jonson, estará atento a la aparición de cualquier DEscarriado y últimamente han llegado informes desfavorables sobre su comportamiento. Lo quiero en su grupo y bajo su mando.

    Agamorr ya había previsto esta solución al tema de Angelion, pero que el propio Deverius hubiese tomado la decisión de asignarlo al grupo de apoyo, le relajó ya que no necesitaba imponerlo, lo que si quería dejar claro es que Deverius lo tuviese cerca. Sabía que no se caían bien, pero esos sentimientos no tienen cabida en Deathwatch.

---Así será. ¿Y la segunda tarea? ---Si la orden no le agradó, no se notó en la respuesta.

---El hecho de que estemos en una misión de tiempo indefinido no es excusa para dejar de lado determinadas obligaciones. Es cierto que en el Sector Calixis tenemos muchos menos puestos de escucha que en Jericó, pero será necesario, siempre que se pueda, visitar los puestos que existan cerca de nosotros. También sé que la presencia de Hermanos de Deathwatch es rara, así que nuestra visita podría ser un estímulo para nuestros siervos y hermanos acantonados en este sector.

---¿Y eso no entrará en conflicto con los posibles planes del Interrogador?

---Es muy posible, pero tenemos obligaciones y lo debe entender. ---La respuesta fue rápida y contundente. Por mucho que sintiese algo de aprecio por esos humanos, cada cosa tenía su tempo y existía un orden de prioridades muy diáfano para Agarmorr.

---No auguro un buen entendimiento entre este Interrogador y nuestra misión. Es un humano falto de experiencia de mando y menos con astartes. Mi opinión es poner un intermediario humano, un siervo nuestro a modo de mediador y así éste podrá tratar mejor con él y a nosotros nos entorpecerá menos en nuestras labores.

---Tendré en consideración su propuesta, Hermano Sargento. Nada más. El Dios-Emperador Protege.

   Otro chasquido y se encontró recluido otra vez en su sarcófago, un reducido espacio que le mantenía con vida pero que le separaba de la vida. Aunque fue sometido a un condicionamiento hipnagógico para eliminar la sensación de claustrofobia, el saberse consciente y mutilado todavía le quitaba el sueño. Tendría que acostumbrarse a su actual situación porque si el Dios-Emperador no mediaba, viviría muchos años.


   Mientras tanto, en el puente de mando de la Imperator Gloriae todo era un hervidero de personas, servidores, luces y sonidos. Todo el personal estaba terminando de realizar todas las comprobaciones y ultimando los informes para ser enviados al Capitán. Vorkosig, enfundado en un uniforme de oficial naval, negro como la noche y con la insignia de Deathwatch en el hombro derecho, se ajustaba a su torcido cuerpo a duras penas. Los servos del brazo, los conductos que salían del pulmón izquierdo y conectaban con el cuello, hacían que la pechera estuviera completamente parcheada para poder dejar paso a toda esa parafernalia. Los hermanos apotecarios del Capítulo se habían ofrecido más de una vez para cambiar esos obsoletos implantes de circulación y ventilación, que suplían la falta de pulmón y los vasos sanguíneos dañados por unos de mayor calidad y mucho menos aparatosos pero siempre se habían encontrado con el mismo problema, cada vez que sumían en un sueño profundo al capitán para comenzar la operación, éste entraba en parada cardiorrespiratoria y debían reanimarlo y despertarlo para evitar su muerte.

   Vorkosig estudiaba minuciosamente todos los informes en las pantallas que se desplegaban alrededor del trono gracias a la celosa y eficiente acción de los servocráneos. Un guardiamarina se acercó respetuosamente al trono y carraspeó levemente, buscando la atención del comandante pero lo que consiguió fue quince minutos de interminable espera seguida de un leve gesto con la mano dando permiso para hablar. La información era escueta pero no por ello poco importante. Ya tenían destino dentro del sector. Tras consultar los mapas estelares cargados en el cogitador de navegación, torció el gesto mientras mascullaba algo parecido a “lejos pero posible”.

   Con todos los datos organizados y las consultas al Navegante sobre las mareas del Inmaterium, comenzó a definir la ruta de entrada al Empireo y dio las pautas de navegación con gestos cortos y enérgicos. Los Guardiamarina encargados del pilotaje se apresuraron a tomar los mandos y la barcaza comenzó a moverse por el espacio con un impulso constante. Según las cartas astrales estaban en una zona cercana a un campo de asteroides que es trabajado por las naves mineras del Dios-Máquina para los mundos forja y eso significaba que era una zona bastante transitada por la marina mercante. Eso facilitaba el viaje y las zonas de entrada estaban bien identificadas, de forma que Vorkosig pasó a informar al Hermano Agarmorr sobre el destino de la barcaza. Debían viajar un mes por el espacio real hasta llegar al punto de salto y después, según los cálculos del navegante, dos semanas de viaje hasta llegar a Opus Macharius, un mundo forja en el Subsector Drusus del Sector Calixis y allí entrar en contacto con la Redemption III, una fragata de un comerciante libre, perteneciente a una familia con carta  de comercio firmada por los Lores de Terra pero relativamente joven, según los datos de obtenidos del scriptorum digital, con no más de 1000 años de vida.

   Durante el viaje por el espacio real, la tripulación tuvo que corregir dos veces el rumbo por la detección por los sensores dos convoyes de carga de mineral y eso significó que el viaje se alargaría una semana más hasta el punto de entrada en el Empíreo y además realizar una maniobra de entrada complicada por el vector de acercamiento que debían tomar. La nave llegó en la fecha y vector de acercamiento predicho por los cogitadores y la última fase de acercamiento fue abordada por el propio capitán. Las alarmas de entrada al Empíreo sonaron por toda la barcaza y la tripulación se preparó para la transición. Fue un trago un tanto duro, los campos de protección se activaron bruscamente y la desorientación que creaban en todos los seres vivos fue brusca, tanto como que más de un marinero tuvo que pasar después por apotecaría para mitigar migrañas y mareos agudos. Además la velocidad de acceso fue mayor que la recomendada por los cogitadores y eso provocó una onda expansiva que se proyectó hacia el Inmaterium, cosa que preocupó a Vorkosig y aumentó intensidad de campo Geller, campo protector frente a la naturaleza disforme. Cuando se cerró la grieta formada en la realidad tras la barcaza, un estampido se notó por toda la estructura, vibró y se quejó. Después el capitán niveló y realineo la barcaza, compaginó aceleradores de empuje y, después de confirmar que todo era correcto en la situación de la zona de entrada en las holopantallas y pidió todos los informes de todas las cubiertas y sistemas.

   Después de dos semanas de viaje por la disformidad, la Imperator Gloriae surgió en el punto nadir del sistema Opus Macharius. Los sistemas, sensores volvieron a la vida y los portones de protección se elevaron para presentar a los tripulantes localizados en el puente de mando el esplendor del sistema. Los radares y sensores activos de largo alcance comenzaron a señalar la presencia de diferentes naves, pero a Vorkosig solo le interesaba una en concreto. Presionó a los guardamarinas que estaban en sensores pidiéndoles resultados y eficiencia, quería dar la noticia de la identificación de la fragata cuanto antes al Hermano Agarmorr, pero no tuvo que esperar mucho, uno de sus hombres se volvió mientras gritaba “¡Señor la tengo!”



   Y la Imperator Gloriae se presentó para su servicio.

4 comentarios:

  1. Me gusta el estilo novelado que le has dado.

    Gracias por el post, ha sido muy ameno.

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    1. Me alegro :)
      La idea es intentar presentar un relato corto de dos sesiones de juego con la Deathwatch, pero esto empieza a tener más pinta de ser un relato largo más que corto.

      Un saludo

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  2. Muy interesante! Además, que con la ambientación ya me tienes ganado jaja. Ya seguía los resumenes anteriores de las Guerras Ofídeas,así que ahora con mas ganas!

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    1. Gracias, espero que lo que se encuentre en estas entradas pueda despertar más la curiosidad por lo que pasa en la línea de los Acólitos.

      Un saludo

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