miércoles, 4 de enero de 2012

Carrusel Bloguero de Juegos de Rol: Campañas legendarias

Hola a todos,

 
En este mes el Anfitrión del Carrusel es el blog Veinticinco y su regente, Pedro J. Ramos ha propuesto el tema Campañas Legendarias.

  En mi caso quiero exponeos lo que para mi fue legendario como jugador y lo que fue y está siendo como director.

  Como jugador tengo un recuerdo de un conjunto de aventuras que recuerdo con cariño de Shadowrun y otro conjunto de aventuras con recuerdo agridulce de D&D3.5 Ravenloft.

  En la primera mi personaje empezó mal, para qué engañarnos, Lai Chian Pu o también conocido como Lai Burguer es un cableta coreano afincado en Seattle que en su primera incursión tuvo un problema con unas granadas en una escalera… vamos que se comió cuatro granadas en una escalera de acceso de medio metro de ancho (todos los que conozcáis las reglas podéis imaginar cómo quedaría el pobre Chian Pu… de ahí el nombre de "Burguer") y para terminar el trabajo hecho por esas granadas y por la pena de haberse quedado sin su más preciada posesión, la ciberterminal, un tiro de gracia por la boca. Pensaréis que la cosa terminó pronto para el coreano… pero no. Y aquí es donde se empezó a forjar la leyenda del grupo de Runners más conocido en Seattle y los lagos, un grupo formado por un orco adepto físico, un shamán humano, un troll metalero, un ciberpiloto humano autista, un mago hermético asustadizo (y no se llamaba Rincewind) y un cableta reconvertido en samurai callejero con el firme propósito de construirse su propia ciberterminal A PRUEBA DE GRANADAS. (Si, la Doc Wagon platino fue la primera y última vez que amorticé jejeje). La campaña que jugamos fue intensa, la verdad, nosotros la bautizamos como la campaña del Elfo o la de Arlequín. El nombre verdadero del elfo no me acuerdo y de la campaña tampoco la verdad y duró un tiempo considerable para nuestros estándares de aquella. 
  Aquí es donde salgo de las batallitas para reflexionar sobre la forma de actuar que tuvimos el grupo y yo en concreto. Hay entradas de blogs, en concreto una que habla expresamente sobre malos personajes… si son una carga o una oportunidad. Bien, este es un ejemplo claro de oportunidad porque el personaje que llevaba, gracias a la ayuda de mis compañeros de mesa, se ha convertido en un samurai callejero bastante bueno… tanto como poder dar alguna toña a un adepto físico especializado en katana y seguir teniendo intactos sus conocimientos informáticos. Y ver la evolución del personaje, ver como en un principio era una carga para el grupo y así lo trataban a pasar a formar parte imprescindible del mismo, es todo un orgullo y creo que es una de las cosas que le dio pimienta a esa campaña de por si interesante.


  Ahora viene el aspecto agridulce. Yo tenía muuuuuuchas ganas de catar la ambientación de Ravenloft y entré en ella con una elfa oscura, fuerte empezamos :). Bien, pues la campaña consistió en jugar algunas de las aventuras de La Gran Conjunción. Al principio fue interesante, después pasó a ser intrigante y atrayente… sobretodo una sesión en la que tuvimos que evitar a un hombre-lobo en una posada y acabamos por los tejados de la misma. Este fue el cúlmen, porque a partir de aquí la cosa se enrareció… el grupo no era constante en integrantes ni en modos de actuación de los personajes, el Director estaba cada vez más desencantado y actuaba más como un competidor que como un narrador neutro, las historias de trasfondo empezaban a desdibujarse y hacerse "interesantes" solo los combates… hasta que se llegó al malo del final en el momento de más desmembramiento del grupo, tanto jugadores como personajes. Y la campaña terminó… bueno, no terminó "mal" ya que creamos una esfera de aniquilación en el plano de Ravenloft que nos atrajo y mató a todos y la dejamos en manos de un nigromante… hay que reconocer que el final fue irónico ya que la esfera fue creada para eliminar al nigromante. Aquí, que se daban todos los ingredientes para ser una Campaña inolvidable, se convirtió en olvidable. Una pena.

Bien, la entrada me está quedando bastante larga, así que resumiré mi apartado como director en que: tengo una minicampaña que recuerdo con mucho cariño y es la que hice con Ragnarok jugando Sarah y Garras de Hielo. Fue muy interesante conseguir en mis años mozos que la gente se metiera en una trama de miedo cuando estábamos acostumbrados a la fantasía medieval del Rolemaster. La otra es la campaña que estoy dirigiendo de Dark Heresy, que es una mezcla de aventuras publicadas por FFG y EDGE, así como de cosecha propia como Infestación. En este caso el grupo de acólitos está evolucionando a la par que la historia… ganando que los jugadores y personajes conozcan más del trasfondo de Warhammer 40K y de la Inquisición, otra cosa que creo importante como director: premiar con conocimientos e implicación a los jugadores además de con puntos de experiencia.

Bueno, espero que no haya sido demasiado tostón.

Un beso a ellas y un abrazo a todos.

3 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante, sobretodo por ese "momento agridulce" en Ravenloft. Creo que todos tenemos de esos... la añado ahora mismo al listado mensual.

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  2. Vaya pena lo de Ravenloft, pintaba bien. Yo desistí jugar La Gran Conjunción hace años.

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  3. Hola y gracias a los dos por comentar.

    Si que fue una verdadera pena, pero son cosas que pasan y que creo que hay que contar también, no todo es bonito ni rosa.

    Un saludo

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