martes, 1 de julio de 2014

Inquisición de Warhammer 40.000 (II)

Ideología




   Si bien todo inquisidor asume como fin combatir a los enemigos de la Humanidad, existen corrientes ideológicas dentro de la Inquisición y estas ideologías o filosofías de actuación están muy relacionadas con los mandatos de la carta fundacional del Dios-Emperador y de cómo llevar a cabo su trabajo.

     Estas líneas de pensamiento se conocen dentro de la propia Inquisición como facciones y aunque más de un docto podría decir que hay tantas facciones como inquisidores, la realidad es que se puede observar una serie de características que ayuda a agrupar estas filosofías en dos grandes facciones: puritanos y radicales.
    Los puritanos son aquellos inquisidores que asumen la Palabra de la Eclesiarquía como verdadera y consideran al Emperador como un Dios, preservan los valores tradicionales del Imperio y los enseñados por el Ministorum, considerando que la única forma de combatir al enemigo es siguiendo la senda de la Virtud Moral y de la voluntad del Dios-Emperador, asegurando así la esencia del Imperio creado por el Emperador. Los radicales enfocan su trabajo desde la perspectiva opuesta, considerando que los juicios del Emperador son el fin y que la forma de llevar a cabo su trabajo no está encorsetada en unas creencias, sino que ha de ser libre para poder conseguir el fin que recae sobre sus hombros, que es luchar contra el Enemigo de la Humanidad.

      La base ideológica de las dos facciones choca directamente y eso se traduce en enfrentamientos entre seguidores de una y otra ideología, pero no solo en debates acalorados dentro de las Cábalas u Ordos, sino en declaraciones de Traitor Excomunicatus entre ellos por actuaciones generadas por un celo exacerbado. Esa declaración normalmente se origina entre las filas puritanas y tiene como objetivos elementos de los radicales, pero también se han dado en sentido contrario y dentro de cada facción. Algunas, tras llevarse a cabo, se pudieron descubrir que fueron completamente infundadas y que más bien se generaron por una rivalidad llevada al extremo, en vez de generarse por actuaciones heréticas.

Inquisidor Qixos en 343M41
       Los inquisidores toman de base la filosofía de sus mentores y formadores. Todos deben pasar una etapa como interrogadores bajo la supervisión de un inquisidor, de forma que consiguen terminar su formación y van conociendo más de la propia organización gracias a su mentor. Por ello, un mentor puritano normalmente elegirá acólitos sobresalientes y como base moral la doctrina de la Eclesiarquía para actuar como interrogadores, antes que acólitos que planteen actuaciones más heterodoxas. Pero la filosofía con la que “nace” o es formado cada inquisidor no siempre se mantiene en su mente y en su forma de actuar, sino que hay muchos casos, quizás desde el punto de vista de algunos, demasiados casos en los que un puritano vira hacia el radicalismo y casi siempre, esos cambios conllevan a que el inquisidor pase la fina frontera que existe entre un radical y un hereje. Dos de los inquisidores más conocidos que operaban en el Sector Scarus, Qixos y Eisenhorn, fueron considerados puritantos que dejaron el sendero para convertirse en radicales por sus actos y además ambos fueron decretados Traitor Excomunicatus. Quixos además fue declarado Hereticus y Extremis Diabolus en 340M41, siendo fue ejecutado por el propio Eisenhorn en 343M41. Irónicamente Eisenhorn también fue declarado como Traitor Excomunicatus posteriormente. En el sector Calixis también hay una cantidad importante de inquisidores dectretados Traitor Excomunicatus por las Ordos y estos son los Inquisidores Gelt, Arcturos y Osrinn

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